Turismo

Oktoberfest, lo bueno, lo malo y lo feo

En ésta ocasión me encontré visitando la provincia de Córdoba para celebrar los ciuncuenta años del Oktoberfest que se realiza cada año en Villa General Belgrano, encontré cosas buenas, malas y feas que quiero compartir con ustedes si se animan a ir alguna vez.

Mucho se hablo del Oktoberfest desde hace unos 3 años y aún no tenía la oportunidad de vivirlo, entonces me decidí, separé mi cupo y participé de toda una festividad.

Realmente ha sido una experiencia enriquecedora en muchos sentidos, espero que éste artículo les ayude a conocer lo que hay, tanto en el frente, como tras bambalinas de la tan mencionada fiesta de la cerveza Alemana.

Lo bueno del Oktoberfest

Lo bueno del Oktoberfest
Aquello que vale la pena de éste gran festival de la cerveza

Hay varias cosas positivas del Oktoberfest, creo que en mi lista ocupa el primer lugar “que se realice en Córdoba”, es una provincia hermosa, por suerte en ésta época del año  el clima fue bastante benevolente (pese a que el domingo tuvimos un poco de granizo) los paisajes, las sierras y la tranquilidad de los habitantes crean un entorno apacible para disfrutar del momento.

Y no es que se realice en Córdoba solamente porque es un lugar hermoso, es que hay historia atrás de ésto, se celebra allí en Villa General Belgrano porque fue la colonia Alemana más grande de Argentina.

Adicionalmente, ya hablando de la fiesta propiamente, otro de los aspectos positivos es la gran variedad de cervezas “en marcas y sabores”, probablemente una de las mejores sea la cerveza roja aunque también la cerveza de miel y la roja dulce están buenas.

A continuación un pequeño listado de otros aspectos que se pueden considerar como buenos en el Oktoberfest:

  • Participar de una festividad tradicional “Una de las cosas que más apreciamos los extranjeros (al menos yo 🙂 )”
  • Viajar y hacer turismo “Conocer otra provincia, una de las más lindas de la Argentina”
  • Hacer nuevos amigos “Podemos formar nuevas amistades”
  • Conocer a alguien “Durante el viaje y en las festividades en el Patio Cervecero o boliches existe la posibilidad de conocer a una nueva persona”.
  • Relajarse y estar en otra cosa “Alejarse del laburo, lo cotidiano y dejarse llevar un poco o mucho por la joda”
  • La buena onda “Pese a la cantidad de borrachos y borrachas 🙂 no importaban los empujones por el poco espacio, había un clima de buena onda”
  • La fiesta “Bailar, los disfraces, los gorritos, la cerveza, los amigos, los nuevos amores, la buena onda, el clima, la música, la comida…”
  • Foto Comunal “Cuando alguien quiere sacar una foto, todos al rededor cantan foto comunal y se unen para la foto, siendo casi imposible sacarse una solo con conocidos”
  • El desfile “Aunque no llegué a verlo, según me cuentan es algo muy interesante de ver”.

La verdad que pude probar varias cervezas, conocer gente copada, pasar un buen momento y tomar un poco de la parte cultural que se da gracias a ésta importante festividad.

Además pude relajarme en un entorno sumamente tranquilo, con las sierras de fondo y pese al nivel de joda una tranquilidad muy relajante.

+10 puntos para Córdoba por su hermosura y eso que ún no la recorro toda, el embalse de calamuchita es impresionante, sin duda una maravilla para deleitar los ojos.

Recomendadísimo si se vive de ésta forma, pero no todo lo que brilla es oro y así como lo pasé bien, también vi y viví cosas no tan buenas.

Lo malo y lo feo

Lo malo y lo feo
Algunas de las experiencias menos agradables

Por ahí para algunos no sea ni feo, ni malo lo que viene a continuación, está claro que cada individuo tiene su forma de definir la realidad a través de su experiencia de vida y punto de vista, por lo tanto éste es el mio y no espero que estén de acuerdo conmigo 🙂

Mucha droga, marihuana (también conocida como “pasto, faso, yesca, esa, porro, etc…” ) y pastillas (éxtasis u otros) desde antes de iniciar el viaje hasta el regreso.

.No hubo lugar donde no se consumiera droga, en los boliches, en la calle, en el patio cervecero del Oktoberfest, en el colectivo, en las cabañas, faso había por todas partes o al menos así lo percibí.

Y un santo no soy, obviamente he probado la Marihuana, de hecho solamente fumé dos veces y nunca más, pues no me gusta y fue con ánimo puramente educativo, considero mucho más atractivo el olor fresco de la mañana, la conciencia en la plena realidad y el aire puro (pudiéndolo decir con conocimiento de causa, para aquellos que dicen que “no la probó no sabe…”).

Obviamente de gustos no hay nada escrito, así que cada quién puede vivir su vida como quiera, pero no me gustó el “exceso” de droga que pude percibir.

El nivel de descontrol, bueno, acá depende de “qué tipo de compañeros de viaje nos toca”, probablemente me han tocado los más dedicados a la joda, otros colectivos parece que tuvieron la suerte de ir más tranquilos.

Como me tocó el colectivo de la “joda” pues hasta nos paró Gendarmería, la policía nos siguió cerca de 20 kilómetros pues el nivel de escándalo, borrachera y droga arriba del colectivo era bastante importante.

Alguien le arrojó un vaso de cerveza a una gendarme y por eso la detención, tuvimos un viaje de 14 horas (2 horas más de lo previsto) por el incidente y otras demoras. Por suerte para todos, pudimos seguir en viaje pero, por poco pagamos santos por pecadores.

Al ser un colectivo de dos pisos, la joda surgió en el nivel superior parte trasera, cerca de 7 vomitados no le daban buen olor al colectivo (más aún en unas 10 horas de aguantar el olor) adicionalmente semen en la parte trasera del colectivo y un baño totalmente indeseable para cualquier mortal que se atreviera a entrar.

En sí, el viaje no fue una buena experiencia del todo salvo por compartir algunas risas alegres, fernet, cerveza y vino blanco.

Después, en el patio cervecero, debido a la gran cantidad de gente, llegar a los baños era una proeza, por lo tanto, los hombres decidieron orinar frente a una cerca creando literalmente un “rio y varios charcos de meos” sobre los cuales había que caminar para alcanzar los baños químicos.

-10 puntos para los sucios del Oktoberfest, es culpa de la gente, no del lugar.

-10 puntos por los niños en el Oktoberfest. Varios menores de edad, calculo entre uno 7 a 12 años de edad cerca de las 11 de la noche en medio de la droga, el alcohol y el desorden, está muy bien integrar a la familia en un evento cultural, pero el ambiente que estaba en ése momento no  daba para tener chicos de esa edad en medio de algo que claramente no llegan a entender.

Los chicos pequeños deberían estar en sus casas o disfrutando otro tipo de actividades, de ésta forma solo crecerán creyendo que todo lo que ven es normal y es así como deben comportarse siempre.

Santa Rosa de Calamuchita y Villa General Belgrano

En resumen, hay  muchas cosas buenas por las cuales ir al Oktoberfest, si tenemos algo de suerte podemos viajar en un colectivo con gente más tranqui (o no), y si omitimos las cosas que no nos gustan o interesan seguramente vamos a pasar un buen rato.

Está bueno aprovechar la oportunidad y probablemente el año que viene iré nuevamente.

¿Te gustaría ir al Oktoberfest?

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Miguel

Me gusta todo lo que tiene que ver con Estudios, Trabajo o Vida en la Argentina para extranjeros. Contáctame AQUÍ

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